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Cuando la opinión prescinde del contexto, pierde autoridad

 Cuando la opinión prescinde del contexto, pierde autoridad

 

Respetamos el derecho que tiene todo comunicador a ejercer la crítica. Es un componente esencial de toda sociedad democrática. Sin embargo, también entendemos que la crítica adquiere verdadero valor cuando está sustentada en el conocimiento de la realidad institucional y no en comparaciones apresuradas o juicios desprovistos de contexto.

 

Comparar dos gestiones ignorando las profundas diferencias en las circunstancias, los desafíos heredados, las prioridades estratégicas y las limitaciones presupuestarias constituye un ejercicio poco riguroso y escasamente escrupuloso desde el punto de vista analítico. La administración pública no puede evaluarse con frases populares ni con percepciones coyunturales, sino con criterios objetivos, indicadores verificables y resultados sostenibles.

 

Respetamos el trabajo realizado por el licenciado Ramón Pérez Tejada y reconocemos los aportes que pudo hacer durante su gestión. Pero ese reconocimiento no puede convertirse en un argumento para descalificar, de manera prematura, una administración que aún desarrolla su hoja de ruta y enfrenta una realidad institucional particularmente compleja.

 

La Dirección General de Desarrollo Fronterizo opera con uno de los presupuestos más limitados del Estado dominicano y tiene la enorme responsabilidad de impulsar el desarrollo de la región más estratégica y, al mismo tiempo, más desafiante del país. Quien aspire a valorar objetivamente esa gestión debe partir de esa realidad y no de apreciaciones superficiales.

 

El mayor general retirado Jorge Radhamés Zorrilla Ozuna ha asumido el compromiso de conducir una gestión con visión de Estado, enfocada en construir resultados que trasciendan la coyuntura, las fotografías y el impacto de las redes sociales. La prioridad es sentar bases sólidas para un desarrollo fronterizo sostenible que pueda exhibirse con orgullo en los próximos años.

 

Las instituciones no se fortalecen mediante descalificaciones personales ni sentencias anticipadas. Se fortalecen cuando el debate público se sustenta en la objetividad, el conocimiento y la honestidad intelectual.

 

La historia de una gestión no se escribe en sus primeros meses ni en el fragor de una publicación. Se escribe con hechos, con resultados y con el impacto real que deja en la vida de la gente. Ese será, al final, el único juicio verdaderamente trascendente.

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